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Carlos Álvarez García

LA GRAN INUNDACIÓN.

Mi madre y yo estábamos en casa, mi madre estaba planchando y yo haciendo un dibujo. De repente, oímos una lluvia muy fuerte. Cada poco, mi madre y yo nos asomábamos a la ventana. Cada vez llovía más, yo me fui a asomar otra vez a la ventana cuando me asusté al ver las calles inundadas, fui a avisar a mi madre y le dije:

- Mamá, mamá, las calles están inundadas.

Mi madre no me creyó, se asomó a la ventana y dijo:

- Tienes razón, tenemos que pedir ayuda.

La vecina de abajo llamó al 112, cada vez se inundaban más las calles, nosotros fuimos subiendo hasta llegar a una trampilla que nos llevaba al tejado. De repente, oímos un ruido, era el helicóptero, el helicóptero lanzó unas cuerdas a todos los vecinos. Mi madre y yo nos atamos las cuerdas a la cintura y el helicóptero nos subió a todos. Nos llevó a un refugio, allí encontramos a mi padre que lo habían traslado desde Avilés, donde estaba trabajando. Yo le dije a mi madre:

- Mamá, ¿donde estamos?

Mi madre respondió:

- Estamos en un refugio, en Oviedo.

Después de ocho meses, nos arreglaron la casa y yo dije a mi madre:

- Mamá, ¿esto quién lo paga, la comunidad o el Ayuntamiento?

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